Los humanos tienen la capacidad de regenerar cartílago de forma similar a las salamandras


Sabemos que existen animales con increíbles capacidades regenerativas. Un claro ejemplo son las salamandras, cuyas colas son capaces de crecer de nuevo una vez cercenadas. Esta habilidad ha sido envidiada por los humanos durante mucho tiempo, pero un estudio reciente señala que un elemento de nuestros cuerpos puede llegar a imitar esta capacidad. Según el estudio publicado Science Advances, el cartílago de nuestras extremidades se puede regenerar a ese ritmo.

La investigación fue llevada a cabo por científicos de Duke Health, el centro médico de la Universidad de Duke. Lo que hicieron fue analizar qué era lo que permitía que animales como las salamandras, los ajolotes o los peces cebra pudieran regenerarse. Dieron con la respuesta en una molécula llamada MicroRNA.

El MicroRNA es una molécula que ayuda a regular la reparación de tejido articular. Lo sorprendente del caso es que se descubrió que el cartílago de las articulaciones humanas también lo posee. Saber esto es importante, pues ayudaría a generar tratamientos efectivos contra la artritis y la artrosis.

Siendo así, es natural que surja la duda de “¿si tenemos tal molécula, por qué no notamos procesos de regeneración en nuestros cuerpos?” Por supuesto, los investigadores hallaron la respuesta.

Salamandra

El lugar del cartílago lo dice todo

En realidad nuestro mecanismo de reparación en distinto en varias partes del cuerpo. La acción del MicroRNA es más fuerte en ciertas articulaciones. Así, se puede determinar una “edad” de las articulaciones dependiendo de la acción de esta molécula.

Se descubrió que las articulaciones más “jóvenes” de nuestro cuerpo suelen ser los tobillos. Por otro lado, las rodillas de considerar de “mediana edad”, y las las caderas las “más viejas”. Debido a eso es que los procesos de recuperación de lesión de tobillos suelen ser más rápidos que los de las demás articulaciones.

Conocer de estas diferencias puede ayudar a mejorar los procesos de recuperación notoriamente. Por ejemplo, los científicos pueden tratar de agregar más MicroRNA a ciertas partes del cuerpo, para fomentar una mejor regeneración.

Pies





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