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En los años noventa, los teléfonos móviles eran gigantes. Todavía quedaba camino por recorrer en cuanto a miniaturización, y los primeros 2000 supusieron muchos avances en ese sentido, con teléfonos cada vez más pequeños, y por tanto más ligeros y manejables. El auge posterior de los móviles con cámara y ciertas capacidades multimedia les hizo crecer nuevamente de tamaño para poder aprovechar mejor esas nuevas posibilidades.

La llegada de iOS y Android, y su evolución hasta hoy, ha ido de la mano de terminales con pantallas táctiles cada vez más grandes, ya que se ha perdido el sentido de volver a buscar la manejabilidad de 2002-2005, cuando era muy frecuente encontrar muchos teléfonos de menos de ocho centímetros de altura. El estándar actual ronda los dieciséis.


Un concepto que escasea

El aumento del tamaño promedio de nuestros teléfonos es tan comprensible como evidente resulta que los que primamos móviles manejables nos hemos quedado vendidos. La era de los teléfonos sin marcos, arrancada por Essential (DEP) tres años atrás, no sirvió para mantener los tamaños que primaban entonces en el mercado y aumentar la diagonal de las pantallas. Sirvió para dejar los teléfonos igual de grandes o incluso más, y aumentar mucho el tamaño de los paneles.

El resultado, el que conocemos: que las pantallas de entre 5 y 5,5 pulgadas pasen a ser consideradas «pequeñas» y que el tamaño de los teléfonos se haya disparado aún más en los últimos años. La tendencia ya era alcista desde 2004, pero en los últimos tres años, encontrar smartphones por debajo de 14 centímetros de altura se ha complicado. Si además queremos que sea de gama alta o media-alta, buena suerte y hasta luego, que diría Calamaro.

Evolución de la altura de los teléfonos móviles entre 1994 y 2019. La tendencia, muy alcista, sitúa el estándar actual entre 15 y 16 centímetros de altura.


Post Author: Gonzalo