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Varios niños juegan bajo el ardiente sol que inunda las calles de Filadelfia, Pensilvania (EEUU). El agua que arrojan varias fuentes callejeras sirve como remedio para combatir el insoportable calor que se acumula en cada ladrillo de la ciudad. Cerca de la escena, un fotógrafo espera paciente para captar el momento perfecto en el que el vapor, la luz y aquellos niños se fundan en una imagen difícil de olvidar. Quizás si aquel profesional no hubiera cruzado por aquel parque no se hubiera encontrado aquel espectáculo para sus ojos. Pero también quizás si no hubiera pasado desapercibido no hubiera podido captar la cotidianeidad de aquel espacio. En aquel momento, Rodrigo Rivas miraba a través del pequeño cristal la escena antes de pulsar el disparador. Una fotografía que, aunque no lo parezca, está realizada con su móvil: la herramienta que hasta día de hoy ha acompañado a este fotógrafo durante su carrera.

Con el avance de la tecnología, fotógrafos como Rodrigo Rivas han optado en los últimos años por el gran abanico técnico que ofrecen los móviles de alta gama, dejando atrás las cámaras réflex con las que se iniciaron en el mundo de la imagen. Las exposiciones de fotografía, los libros y las revistas se han ido inundando de imágenes de alta calidad hechas por un smartphone.

No es una locura pensar que en los tiempos que corren, la inmediatez y la comodidad que brinda un móvil pueda ajustarse a los desafíos de cualquier fotógrafo. “Cuando empecé usaba el smartphone de manera más artística y personal, pero desde hace cinco años lo he incorporado a mi metodología. Lo más importante es que tengo el todo flujo de trabajo en un mismo dispositivo, puedo hacer la foto, editarla y mandarla en el mismo aparato”, comenta Rivas.


Post Author: Gonzalo