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El Nuevo Mundo es uno de los nombres históricos con el que los europeos denominaban al continente americano desde finales del siglo XV tras el descubrimiento de América en 1492. La financiación de gobiernos europeos promovió en la época el estudio de nuevas materias científicas, como la astronomía. Gracias a su estudio, se mejoraron los diversos problemas que se daban durante las travesías coloniales. Tanto es así que empezaron a tomar las estrellas más brillantes del cielo para determinar el rumbo a seguir en medio del océano.

En los inicios, como medio de orientación, los navegantes utilizaban como punto de referencia la costa más cercana. Cuando se descubrió América se hizo necesario realizar viajes marítimos más largos, dejando de ser la costa un punto de referencia viable. Como alternativa, los navegantes optaron por adquirir como punto de referencia las constelaciones. De esta manera, el sector de la navegación se vio impulsado a experimentar una fase de desarrollo sin precedentes. Las constelaciones son agrupaciones de estrellas que están unidas mediante lazos imaginarios que forman una silueta singular y reconocible. Según la Unión Astronómica Internacional hay 88 reconocidas, pero estas son las más seguidas por los navegantes en la antigüedad.

Las estrellas como orientación para los viajeros

En el mundo primitivo las estrellas más brillantes y constelaciones servían como orientación para los viajeros. Sus nombres, en muchos casos, proceden de los mitos y hoy en día la tecnología nos brinda poder conocer su historia a través de los mejores programas de astronomía. Las constelaciones han servido como punto de referencia y orientación para navegantes, tanto en el hemisferio norte como en el hemisferio sur, caminantes de los desiertos, así como herramientas para elaborar calendarios agrícolas y religiosos. Estas son las que más usaban:

Osa Mayor

Sin duda la constelación más utilizada para ubicar el norte. Ya la citaba Homero en la Odisea, ocho siglos antes de cristo a la que también denominaba el Carro, nombre con el que la seguimos conociendo en la actualidad. Cada civilización la ha designado a su manera y creencias mitológicas a lo largo de los años.

Osa Menor

Aunque solamente visible en el hemisferio norte, también ha sido una constelación muy recurrente para los navegantes. Su estrella más conocida es la estrella Polar. Al encontrarse en la prolongación del eje de la Tierra su posición es fija y su cometido es señalar el Polo Norte geográfico.

Osa Mayor y Osa Menor

Osa Mayor y Osa Menor

Tauro

La forman las Pléyades, un cúmulo estelar arraigado religiosamente en todas las culturas del planeta. Algunas de las estrellas más luminosas que componen la constelación de Tauro son Aldebarán, Alnath y la Nebulosa del Cangrejo.

Orión

Una constelación con gran visibilidad en ambos hemisferios y también conocida como El Cazador o La Catedral del Cielo. En el hemisferio norte podemos observarla durante en invierno y en el hemisferio sur en verano. Las estrellas más brillantes son Betelgeuse y Rigel, la primera asociada a Osiris en la mitología egipcia.

Constelación de Orión

Constelación de Orión

Leo

La quinta constelación que seguían los navegantes es Leo, en gran parte debido a su estrella brillante tan fácilmente visible Régulo, que es 240 veces más luminosa que el propio Sol.

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Post Author: Gonzalo