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El aceite de girasol está en el centro de la polémica. Hace unos días, la Asociación Europea de Productores de Aceites Vegetales (FEDIOL) avisó de que, si el suministro de aceite de girasol desde Ucrania se veía afectado por la guerra, las reservas la Unión solo serían suficientes para cubrir la demanda durante cuatro o seis semanas. Y no es una amenaza hipotética. Como respuesta, cadenas como Mercadona, Consum o Eroski ya están racionando la venta para evitar el desabastecimiento y se ha levantado cierta histeria colectiva.


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Una consecuencia inesperada. Todo eso estaba entre lo previsible. Sin embargo, algunas consecuencias han sido sorpentendes. Por ejemplo, las acciones de Deoleo, el mayor productor de aceite de oliva que cotiza en bolsa (agrupa a marcas como Carbonell, Bertolli, Hojiblanca o Koipe), se dispararon un 24% y eso ha puesto muchas dudas encoma de la mesa. ¿Qué implicaciones tiene la «geopolítica de la despensa» en una industria tan importante en España como el aceite? ¿Estamos ante la gran oprtunidad del aceite de oliva para conquistar Europa? ¿Pueden estas tensiones acabar por elevar (más aún) el precio aquí en el país?

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Post Author: Gonzalo