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Colas enormes en la gasolinera, supermercados racionando algunos productos, botellas de un litro de aceite con antirrobo… Y es que, como dicen que decía Mark Twain, «la Historia no se repite, pero rima». Porque ¿quién podía imaginar que (por motivos distintos y bajo circunstancias diferentes) tanto marzo de 2020 como marzo de 2022 se iban a estrenar con lineales vacíos y miles de personas haciendo acopio de todo lo que se pueda acumular? Pero ¿estamos realmente hay riesgo de caer hiperinflacción y desavastecimiento o estamos sobreactuando ante un fenómeno transitorio?


Señales de alarma. Lo cierto es que, aunque la atención mediática se ha centrado en el aceite de girasol, las subidos de precios están siendo generalizadas. Lo más llamativo quizás sean los hidrocarburos: El litro de diésel está 20 céntimos más caro que hace una semana y el de gasolina, 15 céntimos. Pero no, no es un hecho aislado. En febrero, antes de que se pudiera notar el grueso de las consecuencias económicas de la gruerra en Ucrania, los precios subieron un 7,6% frente al año pasado. Estamos hablando en la mayor escalada desde diciembre de 1986.

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Post Author: cHALo